Poner en práctica las estrategias de motivación de lectura (picnic
y centros literarios) en los estudiantes de 5C de la institución educativa
Madre Laura ha resignificado nuestro papel como educadores, puesto que, se
ha despertado una reflexión continua sobre el proceso de enseñanza –
aprendizaje.
Hemos evidenciado que no solo las cuatro
paredes del aula pueden ser consideradas espacios de aprendizajes, los picnics
literarios se desarrollan durante los descansos pedagógicos, donde los
estudiantes del grado 5C realizan diversas actividades con los niños de grados
inferiores como lecturas de cuentos cortos, sopas de letras, pequeñas
dramatizaciones a través de títeres,
para motivar o estimular a los niños a que se acerquen en su espacio
recreativo; a cada picnic los estudiantes de 5C les otorgan dulces, mecatos y
frutas de premiación a aquellos que muy atentos realizaron las actividades
programadas por ellos. A esto se le adiciona, que velan por el cuidado de su
entorno: recolectando las basuras ya que cada niño al tomar su premio debe
depositarla en el lugar adecuado para ellas y aprovechan el tiempo libre,
dejando de correr constantemente, evitando así los continuos accidentes que
había durante el descanso, especialmente, con los estudiantes más pequeños de
los grados primero y segundo. En este sentido cobra importancia lo afirmado por
el autor Hugo Assmann “El ambiente pedagógico tiene que ser un lugar de
fascinación e inventiva: no inhibir sino propiciar la dosis de ilusión común
entusiasta requerida para que el proceso de aprender se produzca como mezcla de
todos los sentidos” (Assmann, 2002, p. 28) puesto que, esta nueva forma de
interactuar con los libros en un espacio diferente hace que esta experiencia
educativa sea significativa.
Así mismo, se reconoce que el docente es un
mediador de procesos y el participante más importante es el estudiante; de este
modo, él debe ser el protagonista. En los centros literarios, los estudiantes
después de las orientaciones del docente frente a cómo realizarlo toman la
iniciativa y demuestran sus habilidades para la actuación, el canto, el baile,
creación textual y la elaboración de preguntas tipo Icfes para que sus
compañeros respondan después de haber socializado todo lo correspondiente al
centro literario. En este sentido, el maestro guía el proceso educativo y el
estudiante es activo, líder y responsable
En otras palabras, al realizar los
centros literarios se toman en cuenta los ritmos de aprendizaje de cada
estudiante, donde evidenciamos que algunos niños y niñas que académicamente no
respondían a las actividades planeadas en cada área y verlos dramatizando,
cantando, tocando piano, dejando la timidez de lado, realizando la exposición
de la biografía del autor y la puesta en escena del libro que les tocó con
mucha propiedad frente a sus compañeros y en ocasiones a toda la comunidad
educativa, genera un impacto positivo en cada uno de ellos y de nosotros como
docentes al darnos cuenta del gran potencial que tiene cada uno de ellos. “Yo
diría que aquello de lo que hay que hacerse cargo al educar, es de crear un
espacio de convivencia con el niño, en el que él sea tan legítimo como el
maestro o la maestra. El niño se transformará en su convivencia conmigo según
la legitimidad que yo le dé a su convivir conmigo”. (Maturana, 1991, P.44), en
este sentido nuestra propuesta invita al estudiante a ser partícipe de su formación
y establecer lazos de respeto con nosotros.
En este mismo orden de ideas, la puesta
en práctica de la estrategia nos sirvió para entender que la implementación de
la investigación en el aula es primordial; Juan Carlos Aguirre y Luis Guillermo
Jaramillo (2008) consideran que “La investigación en la escuela y el colegio permite
des-sedimentar el plan de estudios de su estructura rígida y asignaturista,
que, en muchas ocasiones, se focaliza solo en seleccionar, organizar y
distribuir paquetes de conocimientos llamados contenidos. Des-sedimentar, desde
esta perspectiva, implica remover toda esa gama de conocimientos que se vuelven
inmutables con el paso del tiempo y que poco a poco se legitiman en
un deber ser justificado, tanto en su contenido formal/teórico como
en su orientación metodológica (p.13)”. Entonces la investigación
en el aula apunta a resolver problemáticas puntuales de forma sistemática como:
apatía por la lectura, temor al exponer o socializar un tema, la escritura,
redacción, la ortografía entre otros. De esta forma, el diseño e implementación
de nuestra estrategia de lectura es oportuna, pues los estudiantes se han acercado a
la lectura y han disfrutado de sus beneficios.
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